La narrativa por estos días se pone solemne y descriptiva... ya vendrán tiempos mejores.
Se viven días de turbulencia y escenarios dramáticos, con una pizca (o un poquito menos) de humor.
5 días en abstinencia revelan que el camino es sinuoso, pero siempre cuesta arriba, que hay que andarse alerta, lejos del borde que separa del mismísimo abismo y la tentación infernal. Hay fantasmas nicotineros que soplan como vientos en el cerebro pidiendo un puchito con la boca rabiosa. Hay también demonios de fuego que crecen en el estómago y se alimentan de azúcar y harinas. Los diablitos microscópicos de la sangre empujan y a los gritos encolerizan buscando buenos blancos contra los que disparar calamidades. Los monstruitos insomnes aparecen por las noches saltando sobre la cama para despertar una, y otra, y otra vez. Tal parece que todos los habitantes de "la sombra" se han combinado para batallar poniendo a prueba la voluntad y unos cuantos puntos débiles. Muy a pesar de ellos, la fracción ofensiva se mantiene en activo combate oponiendo resistencia a cualquier embate y manteniendo el frente consolidado para alcanzar el objetivo.
La lucha no da tregua, sin embargo, hay evidentes logros. De a poco van mejorando los ánimos y la percepción de la continuidad temporal. Se encuentran acciones de alivio, se cuenta con el apoyo de la gente querida. Se conserva la esperanza, se sigue apostando. Se respira mejor, se huele mejor, se circula mejor, se sabe en el camino correcto.
Mañana, 20 de Mayo, Día D original, se suma a la campaña mi conviviente. Veremos cómo siguen los intercambios y las aventuras entre las dos abstinentes!
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