Mi propio síndrome de abstinencia se caracteriza de la siguiente manera:
Sensación intensa de mareo, subida de calor, sudoración repentina, desesperación, desquicie, falta de concentración, ansiedad, verborragia, irritabilidad, impulso que reza "ya fue, mando todo a la mierda, ya fue" o "ya fue, llego a casa y me fumo un pucho, ya fue". Des-con-trol. Adicción: la homeostasis adquirida NECESITA nicotina! Fuck you.
Primer evento social sin fumar: jueves noche, casita cultural. Estrategias: comer una empanada, pensar en otra cosa (todo el tiempo, perder el hilo), tomar agua, mucha agua. Hacer fuerza para no sucumbir a la imperiosa "modalidad de siempre" del pucho en la boca o entre las manos. Solución de compromiso: un tabaco armado, y a dormir temprano. Conclusión: la abstinencia es indomable, el mareo interrumpe, sube "la calor", y no hay estrategia que evite la dispersión.
Segundo evento social sin fumar: viernes noche, festejo de cumpleaños. Estrategia I: elegir un objeto transicional pasible de ser incorporado a la modulación gestual, a la danza y a la solicitud oral. Objeto elegido: una botellita de agua a recargar cuantas veces sea necesario. Estrategia II: liberar energía, toxinas, sudor, bailar mucho, bailar con todas las piezas del cuerpo con todas las ganas disponibles. Mientras, tomar mucha mucha mucha agua. (Ir al baño cuantas veces sea necesario) Estrategia III: elegir sabiamente el momento para fumar un armado, compartirlo conmigo misma, a solas. Conclusión: es posible no fumar durante el evento y hasta olvidar desearlo, pero para eso hay que bancarse la inquietud, el alboroto interno, y no dejar de moverse. Queridos, el camino al zen, para otra vida.
Objetivo: dejar de fumar Fecha de Inicio: 16/11/11 Cantidad de Cigarrillos Diarios a la Fecha de Inicio: 20 promedio Marca: Gitanes Blondes Momentos Críticos: estudiar, esperar el bondi, escabiar, estar en la pc, caminar por la calle, tomar mate, conversar, contemplar la naturaleza. En fin, todos.
Plan para dejar de fumar: - erradicar definitivamente el tabaco industrial - fumar máximo 5 armados por día (hasta nuevo aviso) - no fumar, bajo ningún punto de vista, antes del mediodía - hacer una dieta depurativa (infusión de diente de león, mucha agua, frutas, verduras) - incrementar la actividad física - entretenerse con actividades variadas - sostener la convicción de la decisión, la persisitencia, y los motivos que la avalan - registrar los beneficios (hasta el momento: ninguno. Cof...)
Este blog tiene un carácter muy distinto a mis otros blogs. No pretende ser medio de expresión artística, ni espacio de creación poética o lúdica. No espero proclamar ni intervenir con la palabra, la retórica, o artes afines de las que el verbo pueda jactarse. Este blog promueve dos objetivos muy concretos, a fines prácticos: * Permitirme canalizar estados de ansiedad, desborde, extrañeza, catatonía, apatía, furia o manija. Posibilitarme cierta "catarsis" en el fatídico intento de dejar de fumar. * Evitar (o aminorar) la hinchada de pelotas sistemática -al respecto de esta temática- a amigos, familiares, conocidos y cualquier sujeto viviente que procure registrarme.
Todo esto comienza con una decisión, simple y firme: tengo que dejar de fumar. Punto. Corta. Tengo que dejar de fumar. Las especulaciones al respecto llevan años de arrastre y, al menos, dos intentos fallidos. "Simple y firme", suena tangible, pero "la decisión" no adviene. Entonces, elijo arbitrariamente una fecha: 16/11/2011. La mañana posterior a mi cumpleaños número 28 voy a dejar el cigarrillo. Voy a resignificar mi nacimiento en un nuevo nacimiento: me voy a parir soberana de humo, de ceniza, de colillas. Voy a deshacerme de la nicotina, de las artimañas para disimular aroma y sabor, de la dependencia a un señuelo de pocos centímetros de largo y pocos minutos de duración. Voy a liberarme, finalmente, de la adicción. Está claro, no soy capaz de describirlo con poesía: no es un acto poético. Es una elección vital, esperada, necesaria. Todos los fumadores (o intentos de "ex") lo sabemos: nuestra propia trampa es dulce, deseada, nos identifica, nos sostiene, nos salva. Y también, nos mortifica (es nuestra propia trampa). No hay aviso, ley o foto que pueda detenernos. Peor aún: avisos, leyes y fotos, refuerzan nuestra resistencia. Entonces, se trata de una decisión, íntima y autónoma. Una decisión plena de voluntad y de la convicción certera que afina el blanco. Dejar de hacer lo que hacía. Abandonar el hábito y el automatismo. Decidirlo. Dejar de hacerlo. Corta. Dos días después, estoy en condiciones de asegurarlo: "la decisión" no es el paso más difícil. Si no me creen, esperen a que aparezca la abstinencia.